Las salamandras se encuentran en todas partes. No se puede encender fuego sin ellas. No existe calor sin ellas. Principalmente, están activas bajo tierra e internamente en el cuerpo y la mente. Son las responsables de toda iluminación, calor, explosión y volcán.
No deben confundirse con los anfibios con apariencia de lagarto. Cuando se ven en la expresión natural del fuego, estos elementales a menudo muestran movimientos de serpiente dentro de las danzantes llamas, como si estuvieran saliendo del mismo fuego. Esto a menudo se comparó con el movimiento deslizante de las colas de ciertos lagartos. Esta es la única conexión con el animsl real.
Las salamandras evocan poderosos flujos emocionales en los humanos. También estimulan los fuegos del idealismo y la percepción espiritual. Su energía posibilita la destrucción de lo antiguo y la construcción de lo nuevo, ya que el fuego es tanto destructivo como creativo en su expresión.
Los elementales del fuego trabajan con los humanos y el mundo a través del calor y el fuego, sea la llama de una vela o las llamas etéreas y la luz del sol. Pueden ser muy efectivas en trabajos curativos ayudando a desintoxicar el cuerpo, especialmente en situaciones críticas. Deben utilizarse con cautela en tales ocasiones, ya que sus energías son dinámicas y difíciles de controlar. Siempre están presentes cuando sucede una curación.
Los elementales del fuego trabajan para mantener nuestro cuerpo espiritual. Estimulan el flujo de energia radiante en él para que luego pase al fisico. Estimulan el flujo de energía radiante en él para que luego pase al físico. Estimulan la espiritualidad elevada, la fe y el entusiasmo. Despiertan la visión espiritual por encima del psiquismo, e influyen también en nuestras percepciones.
También se nos asigna una salamandra para toda nuestra vida. Nos ayuda en el funcionamiento del cuerpo físico, la circulación y el mantenimiento apropiado de la temperatura corporal. Trabaja con el metabolismo del cuerpo para mejorar la salud. Un metabolismo lento indica a menudo una actividad salamandrina insuficiente dentro del cuerpo. Un metabolismo rapido es un indicativo de una mayor actividad salamandrina en el cuerpo.
Un buen contacto y relación con nuestra salamandra personal estimulará la vitalidad y la lealtad. Nos ayudará a tener más voluntad propia y a ser más asertivos. También fomentará fuertes flujos espirituales. Estimulará un nuevo sentido de orgullo y dramatismo en la vida. Las aspiraciones permanecerán firmes.